Up Away

Naves, planetas y ciencia ficción en pleno 1975. Up Away demuestra que la fascinación por los viajes espaciales ya había conquistado los pinballs mucho antes de la llegada de los microprocesadores.

Naves, planetas y ciencia ficción en pleno 1975. Up Away demuestra que la fascinación por los viajes espaciales ya había conquistado los pinballs mucho antes de la llegada de los microprocesadores.

Ruleta, casino y suerte protagonizan Luck Smile, un pinball de Inder de 1976. Nuestra unidad corresponde a la versión electromecánica para un jugador, una de las diferentes configuraciones que llegaron a fabricarse de este modelo.

Una carrera de caballos convertida en pinball. Running Horse, fabricada por Inder en 1976, utiliza objetivos, bonus y agujeros de expulsión para desarrollar una competición ecuestre completamente gobernada por tecnología electromecánica.

Parece electrónica, pero bajo el marcador digital continúa latiendo una máquina de relés. Nuestra Screech es la peculiar versión para un jugador de Inder, un magnífico ejemplo de cómo se modernizaron algunos electromecánicos a finales de los años setenta.

Pirámides, faraones y una tecnología que puede engañar a primera vista. Nuestra Keops combina elementos electrónicos de presentación con una lógica de juego basada fundamentalmente en relés, convirtiéndola en una interesante máquina de transición.

Monoplazas, pilotos y banderas de cuadros convierten Top Racer en un pequeño circuito de carreras. Fabricada por Petaco en 1976, es uno de los electromecánicos españoles dedicados a la competición automovilística.

Cartas, suerte y ambiente de casino protagonizan Fortune, un electromecánico español de Petaco de 1976 que utiliza las combinaciones del juego como base para desarrollar toda la partida.

El billar trasladado a una máquina de pinball. Master Stroke utiliza bolas numeradas, tacos y el clásico triángulo de pool para convertir cada objetivo del tablero en parte de una partida de billar electromecánica.

Quince dianas abatibles, cuatro flippers y un tablero construido alrededor de la precisión. El Dorado, de Gottlieb, es uno de los grandes electromecánicos de 1975 y uno de los diseños más reconocibles de Ed Krynski.

Una mujer suspendida en una cámara, un enorme termómetro y un único objetivo: alcanzar los 37 grados. Centigrade 37, de Gottlieb, es uno de los electromecánicos más originales de 1977 y una pieza especialmente llamativa de nuestra colección.