Cactus Canyon

Duelo al sol, atracos a bancos, trenes y forajidos. Cactus Canyon, de Bally, fue en 1998 el último pinball tradicional de la histórica plataforma Bally/Williams antes de que la compañía apostara por Pinball 2000.

Duelo al sol, atracos a bancos, trenes y forajidos. Cactus Canyon, de Bally, fue en 1998 el último pinball tradicional de la histórica plataforma Bally/Williams antes de que la compañía apostara por Pinball 2000.

Un circo imposible lleno de neón, acrobacias y personajes extravagantes. Cirqus Voltaire, de 1997, convierte el tablero en un espectáculo en el que hasta el maestro de ceremonias sale físicamente a enfrentarse con nosotros.

Genios, alfombras voladoras, joyas y lámparas mágicas protagonizan Tales of the Arabian Nights. Williams convirtió en 1996 los relatos de Las mil y una noches en un espectacular tablero lleno de imanes y efectos inesperados.

Elvira vuelve a invitarnos a pasar una noche de monstruos, arañas, esqueletos y humor macabro. Scared Stiff, de Bally, mezcla terror y comedia en uno de los pinballs más reconocibles de 1996.

¡Los marcianos atacan! Attack from Mars, de Bally, recupera la ciencia ficción de serie B para convertir la defensa de la Tierra en una frenética sucesión de platillos volantes, alienígenas, explosiones y mucho humor.

Una grúa, un retrete, un perro furioso y montones de chatarra son suficientes para construir una máquina del tiempo. Junk Yard, de Williams, es uno de los pinballs más desenfadados y peculiares de 1996

Castillos que explotan, trolls que salen del tablero, catapultas y mucho humor medieval. Medieval Madness, de Williams, convirtió en 1997 la destrucción de castillos en una de las experiencias más celebradas de la era DMD.

Velocidad pura trasladada al pinball. Indianapolis 500, de Bally, recrea en 1995 la legendaria carrera estadounidense mediante aceleraciones, adelantamientos, un coche giratorio y un multiball que parece querer salir disparado del tablero.

Una noche en el autocine, palomitas, música de los años cincuenta y una criatura escondida bajo el agua. Creature from the Black Lagoon combina cine clásico y pinball alrededor de uno de los efectos visuales más originales de los años noventa.

Dos cabezas parlanchinas, maquinaria pesada y una carretera que atraviesa Estados Unidos. Road Show, de Williams, es un enorme pinball de 1994 en el que nuestra misión consiste básicamente en viajar por el país destruyendo todo lo que encontramos.