French Pinball Masters 2026: Seclin, tres días al límite y una fiesta del pinball europeo

BITÁCORA septiembre 19, 2026 Por David Christian Oostdam

Hay torneos que uno recuerda por un resultado, otros por una partida determinada y algunos, los mejores, porque cuando llega el momento de volver a casa queda la sensación de haber vivido algo bastante más grande que una competición.

El French Pinball Masters 2026, celebrado del 11 al 13 de septiembre en las instalaciones de Maxipinball, en Seclin, fue uno de esos torneos.

Tres jornadas de muchísimo pinball, un nivel competitivo extraordinario, máquinas exigentes, una organización impecable y, por encima de todo, un ambiente y una hospitalidad difíciles de explicar si uno no los vive desde adentro.

Una expedición española rumbo a Seclin

Esta vez fuimos seis jugadores españoles los que emprendimos el viaje hacia el norte de Francia.

Desde Barcelona llegaron Ángel Campos, Pol Campos y Pablo Olivero, de la Asociación Arcade; desde Madrid, David Sánchez Rates y Javier Benito Plaza, de La Millonaria; y completando el grupo, Christian Oostdam, representando a Pinball Biar.

David y Javier volaron desde Madrid hasta Orly, donde nos encontramos para continuar juntos en coche hasta Seclin. Por otro lado, Pablo, Pol y Ángel hicieron una ruta similar desde otro aeropuerto. Casi como si hubiera estado preparado de antemano, terminamos coincidiendo todos en Maxipinball prácticamente a la misma hora.

Y ahí empezaba un fin de semana que iba a dar para muchísimo.

Para algunos era la primera visita; para otros, Maxipinball ya era un lugar conocido. Pero la recepción fue la misma para todos: cercana, afectuosa y con esa sensación inmediata de estar entrando en una casa llena de amigos y no simplemente en la sede de un torneo.

Un field sencillamente impresionante

El French Pinball Masters reunió una base de alrededor de 134 jugadores, llegados de Francia, España, Alemania, Suiza, Dinamarca, Países Bajos y distintos puntos de Europa.

Y el nivel era tremendo.

Encabezando la lista aparecía Timber Engelbeen, número 7 del ranking mundial IFPA, seguido entre los grandes nombres por Lukas Ott (#20), Erik Palfi (#77), Mike Christiansen (#108), Olivier Moiseef (#113), Ben Moser (#114) y una larguísima lista de jugadores de primer nivel.

Nada menos que 12 participantes se encontraban dentro del Top 200 mundial.

No hacía falta mirar demasiado el ranking para darse cuenta, de todos modos. Bastaba quedarse unos minutos observando determinadas partidas. Durante todo el fin de semana vimos auténticas clases magistrales: control, lectura de reglas, precisión, recuperación de bolas aparentemente perdidas y una capacidad para construir partidas enormes incluso sobre máquinas preparadas para no regalar absolutamente nada.

Viernes: Warmup por parejas

La competición comenzó el viernes con el Warmup por equipos de dos jugadores.

Las parejas españolas quedaron formadas por Javier Benito Plaza y Christian Oostdam, Pol y Ángel Campos, y Pablo Olivero junto a David Sánchez Rates.

Javier y Christian consiguieron superar el corte inicial de Match Play y avanzar al formato Survivor posterior, llegando hasta las semifinales.

Era apenas el primer día, pero ya servía para entrar rápidamente en temperatura y, sobre todo, para comprobar cuál iba a ser el nivel general del fin de semana.

Hubo también espacio para una de esas particularidades que hacen más distendidos estos formatos: cada pareja competía bajo un nombre de fantasía, agregándole algo de humor a una jornada donde, aunque nadie regalaba una bola, todavía quedaba tiempo para relajarse un poco.

Porque lo realmente serio venía al día siguiente.

Sábado: trece rondas y casi quince horas de competición

El sábado arrancó a las 9:30 de la mañana.

Y terminó prácticamente a medianoche.

En el medio: 13 rondas de Match Play, cuatro jugadores por grupo, un ritmo constante y una exigencia física y mental enorme.

Fue una jornada brutal en el mejor sentido de la palabra.

A medida que avanzaban las horas el cansancio empezaba a hacerse sentir, pero el nivel no bajaba. Al contrario: en muchas mesas aparecieron algunas de las mejores partidas de todo el fin de semana.

Y las máquinas estaban preparadas precisamente para exigir eso.

Tilts muy sensibles, prácticamente sin salvabolas, configuraciones de software en sus ajustes más exigentes, ausencia de gomas en muchas unidades y una buena inclinación de playfield. Nada estaba puesto ahí para facilitar el trabajo.

Había que controlar, decidir rápido y ejecutar.

Un error pequeño podía significar el final de una bola. Una mala lectura de la situación podía costar una ronda completa.

Un parque de máquinas extraordinario

También resultaba difícil pedir mucho más en cuanto a selección.

Maxipinball puso a disposición un parque enorme, con buena parte de lo último de Stern, Jersey Jack Pinball y Spooky, acompañado por clásicos modernos y títulos de generaciones anteriores.

Entre muchas otras estaban AC/DC LUCI, Avatar LE, Batman 66, Beetlejuice, Black Knight: Sword of Rage, Dungeons & Dragons, Elton John, Elvira’s House of Horrors, Evil Dead, Foo Fighters, Ghostbusters, Godzilla Premium, Guardians of the Galaxy, Harry Potter, Iron Maiden, James Bond 007, Jaws, John Wick, Jurassic Park, King Kong, Metallica, Metallica Remastered, Pulp Fiction, Sonic the Hedgehog, Star Wars, The Walking Dead Remastered, The Wizard of Oz, Toy Story 4, Twilight Zone y Willy Wonka.

Y algunas novedades llamaban especialmente la atención, como Sonic, Beetlejuice y Transformers.

Cantidad, variedad y, fundamentalmente, unidades en condiciones de afrontar un torneo de semejante intensidad.

Timber y Lukas, arriba de todos

Después de una clasificación larguísima llegaron las finales del Main.

Y los nombres de arriba reflejaron perfectamente el nivel que se había visto durante toda la jornada.

Timber Engelbeen se consagró campeón, con Lukas Ott en segunda posición, seguido por Korben Van Wonterghem y Daan Rosvelds.

Dentro de la expedición española, Pablo Olivero consiguió superar el corte y disputó una excelente primera ronda de playoffs, terminando finalmente en el puesto 18.

El resto del grupo cerró el Main con Javier Benito Plaza 50º, Ángel Campos 54º, Christian Oostdam 57º, Pol Campos 59º y David Sánchez Rates 76º.

Más allá de las posiciones, fue una jornada de muchísimo aprendizaje para todos, enfrentándonos durante trece rondas a jugadores de enorme experiencia y nivel.

Quedaron además partidas memorables.

Pablo tuvo encuentros tremendos en Creature from the Black Lagoon y Guardians of the Galaxy, compartiendo grupo con jugadores como Ben Moser, Sébastien Muller y Sébastien Puertas.

Y alrededor de esas partidas hubo muchas otras que quizá no aparezcan nunca en una clasificación, pero que terminan formando parte de todo lo que uno se lleva de un torneo de estas características.

El Ladies también tuvo su espacio

El sábado se disputó además la fase clasificatoria del French Pinball Masters Ladies, con 14 jugadoras y cuatro plazas para las finales del domingo.

La clasificación terminó encabezada por Julia Palfi, seguida por Ilana Weizman, Cinthya Messiaen y Alexandra Qui, las cuatro clasificadas para luchar por el título.

En las finales del domingo, Alexandra Qui se quedó con la victoria, con Julia Palfi en segunda posición, Cinthya Messiaen tercera e Ilana Weizman cuarta.

Un torneo que también nos dejó una idea muy clara para futuras visitas: queremos volver con una representación española todavía mayor y, especialmente, con nuestras jugadoras para que puedan formar parte también de esta competición.

Un venue pensado para los jugadores

Todo esto podría haber resultado agotador hasta el extremo si detrás no hubiera existido una organización preparada para sostener tantas horas de competición.

Y ahí Maxipinball volvió a marcar diferencias.

Mesas, sillas, sofás, zonas para descansar, juegos de mesa, espacio de sobra y lugares donde poder desconectarse unos minutos entre ronda y ronda. Incluso con más de un centenar de jugadores dentro del venue, nunca faltó un lugar donde sentarse o descansar.

La barra funcionó durante todo el evento con la atención y cordialidad de siempre, mientras que distintos food trucks ofrecían hamburguesas y pizzas para que nadie tuviera que preocuparse demasiado por salir a buscar comida en medio de la competición.

Puede parecer un detalle menor hasta que llevás doce horas jugando.

Entonces deja de serlo.

Todo estaba pensado para que el jugador pudiera concentrarse en competir y disfrutar.

Mucha gente detrás de una gran organización

Un evento de estas características no funciona solo.

Por eso merece una mención especial todo el equipo que estuvo detrás durante los tres días: Archibald, Stéphane, Quentin, Maxime y tantos otros organizadores y colaboradores que seguramente estamos dejando injustamente fuera de esta lista, y a quienes pedimos disculpas de antemano por cualquier omisión.

También todo el personal técnico, imprescindible cuando decenas de máquinas están siendo llevadas al límite durante cientos y cientos de partidas.

Y una mención particular para Christophe, responsable de un streaming impecable que permitió seguir buena parte de la competición también desde fuera del venue.

Cuando un torneo fluye durante tantas horas y con tanta gente es fácil olvidarse del enorme trabajo que existe detrás. Precisamente porque las cosas funcionan.

Y en Seclin nuevamente funcionaron.

Domingo: Best Game para 141 jugadores

Todavía quedaba el domingo.

El Best Game general reunió a 141 jugadores sobre un banco de 19 máquinas, con un formato de 10 partidas por jugador y un máximo de dos intentos por máquina.

Eso obligaba a administrar muy bien cada oportunidad. No alcanzaba con insistir indefinidamente sobre la máquina que mejor se adaptaba a cada uno: había que elegir dónde jugar, cuándo repetir y cuándo aceptar un resultado para buscar puntos en otro lado.

El banco incluía AC/DC LUCI, Avatar LE, Beetlejuice, Elton John, Ghostbusters, Harry Potter, Led Zeppelin, Metallica, Pirates of the Caribbean, Pulp Fiction, Sonic, Space Hunt, Spider-Man, Star Trek, The Beatles, The Hobbit, The Walking Dead, Toy Story 4 y Willy Wonka.

Después de la clasificación llegaron las eliminatorias finales.

Entre las muchas partidas intensas de esa jornada quedaron especialmente en el recuerdo los cruces contra Didier Dujardin en Black Knight: Sword of Rage y Space Hunt, y posteriormente contra Franck Bona en Creature from the Black Lagoon y The Beatles.

Bona, jugador durísimo y experimentado si los hay, terminó imponiéndose en ese cruce.

El torneo terminó con Clément Delporte como campeón, seguido por Olivier Renders, Robin Goessens y Franck Bona, mientras que Christian Oostdam finalizó en quinta posición, junto a Benjamin Kispal, Mathieu Fosse y Archibald Lefèvre.

Un resultado que sumó una linda alegría al cierre del fin de semana, pero que quedó integrado dentro de algo mucho más importante: la experiencia que los seis nos llevamos de Seclin.

Pero quizá lo mejor no ocurrió en ninguna máquina

Hay algo que ninguna tabla de Match Play puede mostrar.

Las comidas compartidas. Las bromas entre ronda y ronda. Los viajes en coche. Las conversaciones después de una partida. Las cargadas. Las experiencias que uno intercambia con jugadores que unas horas antes eran apenas un nombre conocido del ranking.

Nuestro grupo ya se conocía antes de llegar a Francia, pero durante estos tres días los vínculos crecieron muchísimo más.

Nos divertimos una barbaridad.

Y también conseguimos algo todavía más interesante: integrarnos como grupo dentro de esa enorme comunidad francesa y europea del pinball.

Para quienes ya conocíamos Maxipinball fue reencontrarnos con amigos. Para quienes llegaban por primera vez fue descubrir de golpe el afecto y la hospitalidad con la que allí se recibe a la gente.

Poder presentar a nuestros compañeros españoles e integrarlos dentro de esa familia fue, probablemente, una de las cosas más lindas del fin de semana.

Hubo competición. Muchísima.

Pero también hubo risas, comidas, conversaciones, aprendizaje y esa sensación cada vez más fuerte de que, aunque vengamos de ciudades y países diferentes, terminamos encontrándonos alrededor de las mismas máquinas.

Nos vamos mejores de lo que llegamos

La sensación al volver es que todos dimos un salto cualitativo importante.

Y no solamente en el juego.

Competir contra jugadores de este nivel obliga a aprender. A mirar. A revisar decisiones. A comprender cuánto se puede hacer todavía sobre una máquina cuando parecía que ya no quedaba nada por hacer.

Pero también crecimos como grupo.

Nos volvimos con nuevos amigos, con una integración mucho mayor dentro del circuito europeo y con una enorme cantidad de experiencias que seguramente aparecerán nuevamente en los próximos torneos.

Y, por supuesto, con una promesa.

Vamos a volver.

La próxima vez, si podemos, seremos todavía más. Y queremos que también viajen nuestras representantes del pinball femenino para que puedan vivir esta experiencia y participar de las competiciones que forman parte del French Pinball Masters.

Porque después de tres días así es difícil encontrar otra conclusión.

Seclin volvió a ser una auténtica fiesta del pinball.

De esas que te dejan agotado.

Y con unas ganas enormes de volver.