
Un fin de semana intenso, muchísimo pinball, jugadores de enorme nivel, máquinas preparadas para no regalar absolutamente nada y, por encima de todo, un ambiente espectacular. Así se podría resumir una nueva edición del Torneo de Tarraco, una cita que volvió a demostrar que se puede competir muy en serio sin perder de vista lo más importante: juntarse, jugar y disfrutar de esta locura que compartimos.
La actividad arrancó el viernes 21 a las 9 de la mañana con el High Score y prácticamente no hubo descanso hasta las finales del domingo.

El nivel del field ya anticipaba que el fin de semana no iba a ser precisamente sencillo. Entre los participantes había nombres de primerísimo nivel nacional e internacional, con dos jugadores situados dentro del Top 100 mundial de IFPA, Julio Vicario Soriano y Roberto Pedroni, además de César Dubón, Albert Medaillon, Nacho Rodeyro y una nutrida representación de jugadores dentro de los primeros puestos del ranking español e internacional.
En definitiva, una plana de jugadores realmente importante y un torneo donde cada punto había que ganárselo.
Un High Score maratoniano
El primer gran desafío fue el High Score, disputado sobre un banco de 12 máquinas y con 48 partidas disponibles por jugador para un total de 53 participantes.
Hablamos de un volumen potencial superior a las 2.500 partidas, concentradas desde el viernes por la mañana hasta las 18 horas del sábado. Una verdadera maratón.

El banco tampoco daba demasiados respiros: Black Knight: Sword of Rage Pro, Creature from the Black Lagoon, Elvira and the Party Monsters, Iron Man Vault, Jack-Bot, Junk Yard, Jurassic Park Pro, Metallica Pro LED, Mr. Doom, Paragon, Sinbad EM y Whirlwind conformaban una mezcla fantástica de generaciones y estilos de juego.
Pero si algo caracterizó a Tarraco fueron las condiciones.
Las máquinas estaban en un estado excelente, pero preparadas para competir al límite de la dificultad: inclinaciones importantes, tilts extremadamente sensibles y configuraciones de torneo restrictivas. Había muy poco margen para improvisar. Una mala decisión o un pequeño error podían terminar una bola en cuestión de segundos.
Después de casi dos jornadas completas de clasificación, 24 jugadores accedieron a las finales del High Score.
La victoria fue para Roberto Pedroni, seguido por Ramón Roig Mateu y Albert Medaillon. Nacho Rodeyro terminó cuarto e Isaac Tur quinto.
Pinball Biar también estuvo presente ya que he quedado en la sexta posición final.

Un buen resultado dentro de un field de este nivel y después de semejante cantidad de partidas.
Y mientras tanto… el Main
Como si el High Score no fuera suficiente, en paralelo se estaba disputando el Main Tournament sobre otro banco de 28 máquinas, también mantenidas en un estado impecable.
Los participantes fueron divididos en dos grupos de aproximadamente 26 jugadores. Cada grupo afrontó 10 rondas de dos máquinas, en grupos de cuatro jugadores: el primer grupo compitió durante la tarde del viernes y el segundo durante el sábado.
Y nuevamente la variedad fue enorme.
Desde máquinas modernas como Godzilla Premium, Guardians of the Galaxy, Star Trek Premium, The Uncanny X-Men Premium, AC/DC LUCI Vault, Dune o Spider-Man, hasta títulos de generaciones anteriores como Atlantis, Bad Cats, Diner, Earthshaker, Fish Tales, Space Station, Taxi, Xenon, Twilight Zone y muchas otras.

Otra prueba completa de adaptación, conocimiento de reglas y, fundamentalmente, capacidad para sobrevivir a máquinas configuradas para castigar cualquier exceso de confianza.
Los mejores avanzaron a los playoffs del domingo.
Finalmente, Antonio Cerdaña Roca se quedó con la victoria, por delante de Roberto Pedroni y Ramón Roig Mateu. Carmelo Piñol Pallarés terminó cuarto, mientras que Nacho Rodeyro, César Dubón Martínez y Rafael de Lima compartieron la quinta posición.
Mucho más que resultados
Pero contar Tarraco solamente desde una tabla de posiciones sería quedarse bastante corto.
Porque durante todo el fin de semana hubo algo que se notó desde el primer momento: el torneo fluyó.
Con semejante cantidad de jugadores, máquinas y partidas, organizar tres días de competición sin que aparezcan problemas importantes no es poca cosa. Y en Tarraco todo funcionó con una naturalidad que solamente se consigue cuando detrás hay muchísimas horas de trabajo.
Mención especial para Carlos Paredes, pendiente de cada detalle durante todo el torneo, y para todo el equipo que estuvo detrás acompañándolo. Rau, Nacho, Pablo y tantos otros que una vez más estuvieron ahí, poniendo el hombro para que todo saliera adelante.
Tambien para Christophe Berry y su canal de Twitch Halemary12, que se ha encargado del streaming del torneo.
A eso se sumó una barbacoa compartida entre jugadores, momentos para relajarse entre tanta partida y ese clima que transforma un torneo en algo bastante más grande que una simple competición.
Porque podés tener grandes máquinas, un formato exigente y jugadores extraordinarios. Pero lo que realmente queda cuando termina el último partido es el ambiente.
Y en ese aspecto Tarraco volvió a cumplir con creces.
Fueron tres días agotadores, con miles de partidas, muchísima tensión competitiva y algunas máquinas capaces de mandarte de vuelta a la realidad en cuestión de segundos.
Pero también hubo risas, amigos, reencuentros, barbacoa, jugadores llegados desde distintos lugares y muchas ganas de jugar al pinball.
Una fiesta del pinball.
Y de esas a las que siempre dan ganas de volver.

IFPA ID 142170.
